Diario de la pequeña Noa

                        Noa es un ser especial, y los seres especiales aparecen en tu vida de manera también especial. Te voy a conta...


Noa es un ser especial, y los seres especiales aparecen en tu vida de manera también especial. Te voy a contar cómo fue que la historia de Noa se cruzó con la tuya, y la mía. 

Recuerdo ese domingo, 17 de Enero del 2016. Tú y yo estábamos paseando a Harri y a Taison, cuando recibí una llamada inesperada. Era Mónica de la asociación Ayandena de Sevilla.

Mónica y yo ya habíamos hablado en una ocasión anterior, cuando meses atrás había visto en Twitter que necesitaban una casa de acogida en Madrid para una perrita con minusvalía que precisaba rehabilitación. Contacté de inmediato para ofrecernos como familia de acogida, pero finalmente no fue necesario. No obstante Mónica se quedó con mi teléfono y, ahora sí, parece que iba a ser útil.

La cuestión tenía cierta urgencia: la perrita estaba en esos momentos en una perrera y allí era ciertamente difícil que sobreviviera. Ella no podía moverse, nada, de manera que estaba expuesta a que otros perros pudieran hacerle daño. Las perreras no son precisamente lugares tranquilos para los animales recogidos en ellas, así que los que además tienen algún problema de salud están aún más expuestos.

Le dije: "Dame diez minutos, que me lo pienso". Colgué y respiré hondo. Me giré y te pregunté... tenía que hacerlo aunque yo ya sabía cuál iba a ser tu respuesta. Y dijiste que sí, claro.

Así que volví a llamar a Mónica y le dije: "Tráemela".

La perrita estaba en Sevilla. Tenían que traerla a Madrid y buscaron un trasporte solidario y adecuado a sus condiciones. Y mientras tanto, Mónica fue contándome todo el periplo que había pasado nuestra pequeña. Me contaba que era una perrita muy buena, y que convivía sin problemas con gatos. Y eso en nuestro caso era fundamental, ya que de no haber sido así podríamos tener un problema serio de adaptación. Pero ella era un ángel.

Y entonces me preguntó: "¿Cómo la vas a llamar?"

Su nombre ya estaba en mi cabeza. Noa. Desde que vi la película "Diario de Noa" siempre quise tener una Noa en mi vida. 

Y cuatro días más tarde, llegó.

Estaba muy delgada, y muy sucia. Esto puede sorprender, porque no se suele identificar suciedad con buenos cuidados precisamente, ¿verdad?. Pero es que en su estado, con una lesión medular, la limpieza no era lo más urgente. Lo realmente importante era que no se moviera para que la lesión de su espalda soldara bien, y evitar el quirófano todo lo posible.

María, de la asociación Bichos Raros, fue la encargada de traer a Noa a casa. Ella conoce a fondo este tipo de lesiones pues en su asociación ayuda a muchos perritos así. También te hablaré de ellos, por su trabajo y porque no pudimos tener más suerte: María nos dejó claras las pautas a seguir, y nos dio montones de indicaciones útiles, así que el camino incierto que ve uno ante un animal en estas condiciones fue mucho menos incierto gracias a ella.

Esto quizás te sorprenda, pero la verdad es que no me asusté. Ni un poquito. De hecho, me organicé en seguida. Aunque no es mérito mío, porque la pequeña Noa me lo puso muy fácil.

Como apenas se podía mover de cuello para abajo y era muy importante su recuperación y que no se volviera hacer daño, rescaté un corralito tuyo de cuando eras bebé y lo pusimos en el salón. Ahí la teníamos, ella nos miraba con carita de no entender nada, y muy muy asustada. No podía beber ni comer ella sola, la teníamos que ayudar. Y su carita, sus grandes ojos, lo decían todo.

Y ahí comenzamos la andadura. Poco a poco te iré contando lo que hemos ido haciendo para que se recupere. Tratamientos y terapias que le van ayudando, aunque es un proceso lento y largo, muy largo. Pero cada pasito, por pequeño que sea, es un paso adelante para Noa en su rehabilitación. Y el objetivo es que ella llegue a estar lo mejor posible, y sobre todo que sea feliz.

Pero no ha sido todo un camino de rosas. Te diré, que una de las cosas que más me sorprendió fueron ciertas respuestas de gente cercana. Que tenían todo el sentido, al principio, porque pensaban que iba a ser una carga excesiva para mí. En mi círculo más intimo hubo mucha gente que en un principio me manifestó su sorpresa y en ocasiones rechazo, pensando que estaba un poco loca por hacerme cargo de un animal que ni si quiera sabía si iba a volver a levantarse de su colchoneta.

Lo que ellos no sabían (ahora sí lo saben) es que a mí me hace feliz, y que sin proponérmelo, la decisión de acoger a Noa ha sido una de las cosas más gratificantes que me han ocurrido en mi vida.

Y no es sólo para mí, ya que también con actos así te estoy enseñando. A ver que no importa que no sea la perra más bonita, o que no ande... que lo que importa de verdad es que la hemos ayudado y que nos da igual si algún día se levanta o no. Porque la vamos a querer igual. Porque la queremos a ella, sin más. De hecho, cuando Noa llegó a nuestra vida mi propósito era recuperarla. Y para ello fuimos su casa de acogida. Pensaba que de esa manera, acogiendo, podría ayudar a más perritos. El peligro que tiene (o no) es que una vez los conoces, te enamoras de ellos, y es imposible separarte. Así que Noa ya es una más de nuestra familia.

Todo este camino, a pequeños pedacitos, lo he ido poniendo en mis redes, sobre todo en Instagram. Pero aquí quiero empezar desde el principio, para que tengas el relato completo y nunca olvides lo que hicimos.

Por cierto, hablando de redes, una de las buenas sorpresas que trajo Noa fue la respuesta de las personas que me siguen a través de Instragram. Y sin  yo proponérmelo, porque mi única intención era dar difusión a las casas de acogida y que las personas se animen a adoptar. Porque cuando llego Noa  una de las cosas que pensé fue, "madre mía, la de casos que habrá así y nadie lo sabe". Y de ahí la necesidad de difundir, y de ir contando toda su recuperación, y dando un mensaje muy claro.

Se puede tener un perro con esta lesión. 

Y ellos necesitan gente valiente que les ayude a recuperarse, y a vivir como se merecen: 

FELICES


Me ha sorprendido muy gratamente la sensibilidad de las personas. Y quiero dar las gracias a todos los que me preguntáis por ella y me contáis las historia de vuestros hijos de cuatro patas. ¡Me emociona!

Seguimos escribiendo la historia de Noa, pasito a paso.


Te quiero, hija




.







Puede que también te guste

2 comentarios

  1. Eres maravillosa, lo sois las dos, las tres!
    Unas campeonas.
    Gracias por todo Monica.

    ResponderEliminar
  2. Me emociona leerte! Benditos animales ��

    ResponderEliminar