Matronatación: ¡al agua, peque!

  Probablemente éste que ves en la foto fue uno de los momentos más especiales que pasamos contigo.  La primera vez que fuimos a la p...

 


Probablemente éste que ves en la foto fue uno de los momentos más especiales que pasamos contigo. La primera vez que fuimos a la piscina, tú tenías apenas 5 meses.

Parecías un pececito, ¡no te asustaba nada!. Era tu momento. Aún recuerdo la cara de relajación con los ojitos abiertos mirándolo todo.
Y claro, viendo ahora lo que te gusta nadar no es de extrañar que entonces ya lo disfrutaras tanto.

El objetivo no era que nadaras, si no que te familiarizaras con el agua. Que no fuera para ti fuente de miedo. Y es que el poder reaccionar es clave si pensamos en la seguridad de un bebé frente a una piscina. 

Recuerdo perfectamente cómo te enseñaron a flotar, y a salir del agua y buscar un bordillo. Yo miraba alucinada, porque hacías cosas que nunca imaginé que un bebé pudiera hacer. Y sí, los bebés tienen unas habilidades innatas, que se pueden aprovechar en ese momento, pero si no desaparecen y habrá que volver a crear más adelante. Necesitábamos aprovechar esas habilidades, porque para nosotros era importantísimo saber que en caso de que por accidente pudieras caer en la piscina, tuvieras herramientas para defenderte y salir del agua, o esperar a que llegara la ayuda. 

Este video, que es una simulación de un accidente fruto de un descuido, enseña como un bebé de poco más de un año es capaz de colocarse en una posición en la que puede pedir ayuda y esperar a que llegue, sin agotarse. No es el mismo sistema, pero es un buen ejemplo de cómo los bebés pueden aprender a desenvolverse en el agua, y de lo importante que es que lo sepan hacer, especialmente cuando hay piscinas. Son sólo unos segundos, un breve despiste, y el bebé puede caer en el agua con fatales consecuencias. Es muy importante cuidar que eso no pase, y tener cubierto lo que pueda pasar por si sucede.



Evidentemente todos los niños aprenden a nadar mucho más tarde, depende de su maduración y habilidades. Pero más o menos entre los 3 y los 4 años los niños aprenden a nadar si se les ha llevado a clases. Como todo en la vida habrá casos en los que lo hagan antes y otros después. Como digo siempre: da igual, lo importante es hacerlo. Por vuestra seguridad y por nuestra tranquilidad.

Y ahora te voy a contar todas las cosas positivas que tenia para ti:


  • La matronatación es, más allá del aprendizaje o desarrollo de una habilidad, una forma de pasar tiempo con mamá y papá y fomentar el apego con nosotros y tu adaptación al medio acuático Y lo más importante, es una actividad divertida.
  • No se trata de que aprendas a nadar, ya que tu aparato locomotor no esta preparado para adquirir movimientos de natación. Como ya te dije, hasta los 4 años más o menos no lo harás, por simple maduración. Y como no tenemos prisa...
  • Esto es algo que aún no entiendes pero hay una cosa que llama psicomotricidad que consiste básicamente en que tu cabeza dé orden a tus piernas y manitas para que los movimientos sean acordes. Y al estar en el agua, te permite desplazarte con más libertad y así que vayas ensayando.
  • También mejora la coordinación, lo que facilitará movimientos no sólo dentro del agua, si no también fuera de ella.
  • Fortalece el sistema inmunitario, y el ejercicio físico que conlleva ayuda al sistema cardiorrespiratorio. Por eso dormías tan bien después de tus clases.
  • También estimula tu creatividad y capacidad de juego, ya que el agua proporciona un medio diferente al habitual, y por lo tanto los juegos dentro del agua son muy distintos a los que haces fuera. 
Fíjate en todos los beneficios que tenia para ti... ¡Y todo esto jugando, que es lo más importante!.

Hoy en día sigues dando clases de natación, pues nos parece muy importante que continúes con esta actividad. Y por supuesto, sigues disfrutando enormemente con ella, como cuando eras bebé.

Te quiero,hija.

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